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ReseƱa de "La cultura masoquista" Por Jorge Albistur para Brecha

  • 8 ago 2021
  • 4 min de lectura

Este libro no es solamente la información sobre la llamada ā€œcultura BDSMā€. Es tambiĆ©n un estudio sobre los lĆ­mites o ilĆ­mites humanos comprometidos por este movimiento, su historia, su incidencia en la psicologĆ­a o la psicopatologĆ­a, sus con-tactos con otras formas alternativas de la sexualidad contemporĆ”nea, y sus perspectivas en un mundo que cada vez mĆ”s acepta cualquier avance hacia la libertad y el placer. BDSM es la sigla que forman bondage(prĆ”cticas eróticas de restricción fĆ­sica), dominación, sadismo y masoquismo. Ana Grynbaum reconoce que ā€œes aĆŗn difĆ­cil visualizar una cultura BDSM en el RĆ­o de la Plata por fuera de la webā€, y explora en una serie de prĆ”cticas tanto mĆ”s atrayentes cuanto mĆ”s aparecen todavĆ­a amparadas por la clandestinidad. Los sex shopsofre-cen, sin embargo, los materiales necesarios para la ā€œescenificaciónā€ sadomasoquista.



La sesión desenvuelta en la mazmorra –tĆ©rmino elegido para subrayar mejor el carĆ”cter Ć­ntimo, privado y a la vez sórdido– despliega, en efecto, una especie de teatralización. Los participantes ā€œrepresentanā€ sus fantasĆ­as valiĆ©ndose de cuerdas, lĆ”tigos, cadenas, mordazas, cinturones de castidad, mĆ”scaras, antifaces y ele-mentos mecĆ”nicos que provocan y ayudan a satisfacciones mĆ”s in-tensas. Como toda re-presentación supone una cierta distancia contemplativa, es fĆ”cil ver que los seres involucrados en este ritual no estĆ”n totalmente jugados al instante. Un simulacro, al menos, de la felicidad, serĆ­a el olvido absoluto en la sensación al rojo. Pero la soledad en el Ć©xtasis, como en cualquier espectĆ”culo, es aquĆ­ relativa. Ana Grynbaum seƱala la existencia de ā€œeste tercero ineludible para que haya una escena masoquis-taā€, y hasta aventura la siguiente interpretación: ā€œa nuestro parecer, el tercero fundamental estĆ” en la figura de otro (Dios o demonio) que se ubica entre el sumiso y el verdugoā€.Un afuera, una perspectiva de trascendencia prolonga asĆ­ al presente del placer, y hasta parece que los otros mundos ni siquiera estuvieran contenidos en Ć©ste, como querĆ­a AndrĆ© Breton.


Un centro de interĆ©s del libro estĆ” en cómo su orden se desplaza, precisamente,desde el anĆ”lisis de un erotismo de excepción –sexualidad desgenitalizada y deliberadamente desquiciada– hasta otro anĆ”lisis que enfrenta a lo que cabrĆ­a llamar un verdadero estilo de vida. Esta ā€œfilosofĆ­aā€ es parte de la sensibilidad de nuestra Ć©poca y postula el vivir segĆŗn los deseos para alcanzar el goce como supremo objetivo. Cierta prolija nota cuestiona que ā€œplacerā€ y ā€œgoceā€ sean verdaderamente sinónimos, y desarrolla el concepto de Lacan sobre este Ćŗltimo, siempre de naturaleza erótica y que ā€œadviene cuando el sujeto pierde el control de sĆ­ mismoā€. Sea como fuere, en ambos niveles multiplica Grynbaum las enriquecedoras referencias a Leopold von Sacher-Masoch, Freud, Bataille, Lacan, Foucault, Deleuze y otros analistas que han asomado a los fondos de la compleja sexualidad humana. Cuando recorre la historia, y los fenómenos tangenciales al masoquismo, hay planteos inconvincentes: los envĆ­os al amor cortĆ©s, por ejemplo, pues el juego trovadoresco es demasiado distante de lo fĆ­sico, y la desacertada convocatoria a los ā€œmĆ­sticos medievalesā€, ya que la mĆ­stica es inconcebible sin el individualismo renacentista y a Ć©l pertenecen naturalmente, y no a la Edad Media, los mencionados San Juan de la Cruz y Santa Teresa de JesĆŗs.


La autora acierta, sin duda, cuando en-cuadra a la experiencia sadomasoquista en las relaciones de poder, tan definitorias siempre en las sociedades humanas, y especialmente en nuestros tiempos. Grynbaum cree que aquĆ­ el poder ā€œse convierte en un fenómeno lĆŗdico que permite desnaturalizar los roles de dominación y tomar distancia respecto de ellosā€. De algĆŗn modo ha de obrar, sin duda, ese paradójico efecto purificador. Sin embargo, cada jugador del juego BDSM sale a la captura de su sueƱo, y ā€œFreud mostró cómo apoderarse del objeto del deseo equivale a do-minar el mundoā€. La posición sumisa, en este sentido, se revierte fĆ”cilmente hacia otra imagen de la dominación, y tambiĆ©n Ć©sta es mĆ”s lĆŗdica en la apariencia que en los pro-pósitos profundos.


El libro se extiende también en asuntos mÔs previsibles: los contactos entre el sadomasoquismo y las minorías apartadas de la sexualidad tradicional; las aproximaciones a una concepción del cuerpo como realidad cultural, ya no biológica, que explica los tatuajes y piercings pero también trasformaciones mÔs audaces y agresivas, destinadas a alterar el orden corporal que la sexualidad determina como imperativo aparente.


SegĆŗn parece, el BDSM se ha lanzado a su legitimación en la hora de los derechos humanos. ā€œSe autodefine por lo que no es: no es abuso sexual.ā€ Todo se resume en SSC, nueva sigla que, en traducción espaƱola, significa ā€œseguro, sensato y consensuadoā€. Se insiste en que, antes de iniciar el juego, los participantes acuerdan cuĆ”l serĆ” su frontera y contemplan la posibilidad de rescindir el contrato en cualquier momento. Pero cabe sin duda preguntarse si el lĆ­mite no es la negación misma de la opción por el goce, como igualmente si el ā€œconsensoā€ no implica la renuncia a los dictĆ”menes del deseo tirĆ”nicamente individual. El consenso abre un territorio vedado, un mĆ”s allĆ” prohibido en aquel ā€œdes-orden razonado de todos los sentidosā€ que investigara Arthur Rimbaud. MĆ”s sincero serĆ” reconocer, con Ana Grynbaum, que ā€œel mundo es violentoā€ y ā€œla cultura BDSM es parte del mundoā€. Por muchas razones cabrĆ­a quizĆ” llamarla, con mayor propiedad, una contracultura.


(8/7/2011)

LISSARDI & GRYNBAUM

Lissardi & Grynbaum es un blog sobre literatura, arte y cine desde la perspectiva de los autores uruguayos Ercole Lissardi y Ana Grynbaum

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